¿Será que ha
vuelto Miguel a su pueblo en contra de su propia voluntad? ¿O será
pura casualidad el tener la cara y el nombre de otro? El espacio
hostil que lo rodea no hace más que confundirlo. Los personajes que
aparecen son actores, como él, que ensayan una comedia en la que él
no sabe exactamente cómo participar. Rompiendo con cualquier tipo de
lógica, Miguel intenta escapar de una histeria colectiva y cultural
que ha contaminado a todo un país de heridos. ¿Y si fuesen nada más
que residuos humanos de un pueblo de exiliados que vinieron para
adoptar una nueva identidad sin nunca poder dejar del todo la
anterior? Frente a este trauma teatralizado, Miguel debe escoger
entre la amnesia o la memoria, la comedia o la tragedia, la voz de un
padre o la de dos madres. Su encuentro con los fantasmas de un pasado
universal lo empuja siempre a contra sentido, hasta acabar, como el
viento, en las cuevas desérticas.